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La Reforma Agraria Cubana, un sentimiento popular
Por Diosmel Rodríguez Vega

La población cubana mayoritariamente rural, cerca del 80%, tenía un peso importante en la proyección política del país, en las ultimas décadas antecedentes a 1959, año del triunfo de las fuerzas rebeldes, compuestas fundamentalmente por campesinos.
En Cuba existían varias formas de tenencia de tierra, colonos, arrendatarios, parcelarios y precaristas, los que tenían la posibilidad en determinado momento, luego de ciertos procedimientos hacerse propietarios de esas tierras, razón por la que de ellos no partía el mayor reclamo de tierras. Los principales demandantes eran los campesinos sin tierras, quienes precisamente eran la principal fuerza de trabajo de estos poseedores de tierra relacionados anteriormente.
Los campesinos sin tierra, fungían como una modalidad de obreros agrícolas, algunos trabajaban por un salario diario, otros por ajustes, en los que entonces participaban algunos otros miembros de la familia.
Aunque en Cuba existían grandes extensiones de tierras pertenecientes a un solo dueño o familia, también existía una gran cantidad de pequeños propietarios. Estos pequeños propietarios centraban su prioridad de cultivos, de acuerdo a la zona en que vivían, dimensión de sus tierras y posibilidad de comercialización.
La falta de industrias, grandes construcciones y otros medios de empleos hacía de las ciudades algo poco atrayente, entonces las principales fuentes de ingresos se encontraba en las zonas rurales.
En este contexto se podrá notar que el mercado de los productos agrícolas se hacía difícil. Muchos productos después de la cosecha terminaban sirviendo de auto consumo, la adquisición de dinero para otras necesidades era el principal problema.
La población rural desarrollaba disímiles estrategias para sobrevivir en estas circunstancias, utilizando créditos de los bodegueros a cuenta de la próxima cosecha. Los propietarios mayores, que controlaban mejor el mercado, también daban préstamos a los necesitados de dinero en efectivo, con intereses mejores o peores, pero los deudores siempre quedaban marcados psicológicamente por esta situación.
El sueño de todo hombre del campo era llegar un día a ser dueño de un pedazo de tierra, aunque por dentro siempre llevara como un sentimiento oculto contra los propietarios, ya que consideraban que cualquier trato anterior con ellos había sido abusivo.
Este sentimiento justificó la confiscación de tierras en nombre de la Reforma Agraria, muchos se alegraban que los antiguos dueños perdieran toda su propiedad, incluyendo carros y casa.
Hay que tener presente que la primera ley de Reforma Agraria, firmada por Fidel Castro y Humberto Sorí Marín, fusilado años después, contemplaba la confiscación de tierras a aquellas personas que poseían más de 30 caballerías, aproximadamente unas 400 ha, pero que la segunda ley de R.A de octubre de 1963, contemplaba la confiscación de todas las tierras a las personas que tuvieran más de 5 caballerías.
A diferencia de la primera ley de R.A, en la segunda no se le dejaba ninguna cantidad de tierras a las personas, sino la incluida en el terreno de la casa, si no tenía otra. Si tenía más de una casa, lo perdía todo.
Con las primeras confiscaciones se instauró lo que se llamó Granjas del Pueblo, donde comenzaron a trabajar como obreros agrícolas los campesinos sin tierras, que formaban la mayor parte de la población laboralmente activa, por lo que unos de los fenómenos que trajo el nuevo proceso social cubano, fue la reconversión de los campesinos en una clase de corte proletario, pero sin los derechos sindicales.
Para estimular la reconversión campesina se acudió a varios recursos,  como la fabricación de casas para los trabajadores de la granja y un salario, que aunque no era muy alto, si tenía una gran capacidad liberadora, porque junto a la confiscación de las tierras, también se confiscaron la mayoría de las tiendas privadas, hoteles, grandes almacenes, centros hospitalarios, etc. quedando el gobierno en capacidad de brindar a muy bajo costo la mayoría de los bienes y servicios.
Las llamadas Tiendas del Pueblo fueron muy bien abastecidas, con precios muy bajos, tan bajos, que hoy estamos seguros que los productos se vendieron por debajo del costo. Sin embargo como procedían de mercancías confiscadas, no tenían que cumplir con determinaciones económicas. Esta forma de administrar fue lo que más tarde motivó a Ernesto Guevara a eliminar todos los controles económicos del país.
En el análisis de la R.A. hay que dejar claro, que en esta política de hacer dueño, a los que ya prácticamente lo eran, para darlo como un logro de la Revolución, se le entregaron títulos de propiedad a los colonos y otros poseedores de tierras, que en muchos casos, ya hacía mucho tiempo habían dejado de pagar o contribuir con los antiguos dueños, influenciados por leyes anteriores que beneficiaban o protegían a los que estaban bajo esta práctica de tenencia de tierra.
La expectativa del reparto de tierras fue tan grande, que recuerdo a un hombre de la raza negra llamado Claro, que tenía un bohío a la orilla del camino, que llegó sudoroso y eufórico de alegría, diciéndole a mi padre: “Alfonso, estuve en los potreros de Pablo Martínez y según mis cálculos, me tocan 18 vacas, 2 toros y 9 añojos.
Esta expectativa como un murmullo, se convirtió en reclamo popular. En un discurso  pronunciado por Fidel Castro en 1959, dejó bien claro, que el Instituto Nacional de Reforma Agraria sería el encargado de implementar la ley, que toda persona que por su cuenta tomara alguna cantidad de tierra sería descalificada y no sería beneficiada por dicha ley, precisando que si se había esperado lo mucho, podían esperar lo poco, que era muy doloroso que alguien se quedara sin tierras por una irresponsabilidad.
Quiero reafirmar  una vez más, que el sueño de tener tierras se esfumó, que nunca se repartió tierras a partir de las tierras confiscadas, que los que no tenían tierras, sin tierras se quedaron hasta nuestros días.
Lo planteado anteriormente se comprueba con la estructura de posesión actual según cifras oficiales, donde el Estado cuenta con el 92% de la superficie total del país, incluyendo las mejores áreas productivas.
La independencia económica de los campesinos cubanos no sólo se frustró por el no reparto de tierras, sino porque comenzaron a implementarse un sinnúmero de medidas que coartaban su libertad.
Los pequeños propietarios, fueron agrupados bajo una organización progubernamental denominada ANAP, (Asociación Nacional de Agricultores Pequeños)que organizó una especie de cooperativas, nombradas CCS, (Cooperativas de Créditos y Servicios)que no tenían ninguna vinculación directa con los asociados, pero si controlaba todo lo relacionado con su producción, asegurando que cada uno de sus miembros vendiera sus productos a la Empresa Estatal “ACOPIO”.
De esta forma el mercado quedaba bajo el control del gobierno, imponía los precios de los productos y se convirtió en el único cliente oficial, quien además determinaba los cultivos a realizar.
Estas medidas, junto a la movilización permanente de jóvenes para otras actividades, hizo de los padres de familia, principalmente los más viejos, determinar la entrega al estado de sus tierras por una pequeña pensión, y pasar a vivir en una zona urbana o semi-urbana. Esto se ha denominado el éxodo masivo del campesinado cubano.
Las Granjas del Pueblo, se convirtieron en las Cooperativas de Producción Agropecuaria, aprobadas por el Primer Congreso del Partido Comunista celebrado en 1975, pero ya las llamadas Granjas del Pueblo habían perdido su incentivo inicial, la construcción de viviendas y otros beneficios se paralizaron en los primeros años de la Revolución y no resultó atractivo el modelo para las próximas generaciones, que producto de la propia política oficial habían perdido su interés  por las labores agrícolas.
En 1994, a raíz de la aguda crisis económica por la pérdida del subsidio del campo socialista de Europa del Este y la Unión Soviética, se desarrolló una nueva estructura de organización agraria, llamada UBPC, (Unidades Básicas de Producción Cooperativa)
La razón principal de esta media era llevarle un mensaje a la población de una apertura económica, con participación del sector privado y a su vez atraer financiamientos  de Organizaciones no Gubernamentales de países desarrollados y de Naciones Unidas, para que patrocinaran proyectos con apariencia privada, pero controlados por el gobierno, sin ninguna autonomía para sus asociados.
Todo lo anteriormente expuesto, son los antecedentes que dieron origen al Movimiento de Cooperativistas y Campesinos Independientes de Cuba.

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