El campesino y el policía
por Carlos Quintela, Abril de 1998
El campesino es clásico en mis temas. Y el tema del
agricultor, siempre le pone esperanza a la palabra. Pero
de resultas que de pronto se me mete en el tema un policía.
Y entonces yo mismo me asombro, porque en realidad no
se ve la relación entre el campesino y el policía.
Y sin embargo el policía sigue ahí, acechando en los
caminos. Pero el policía no vigila al cuatrero, no señor.
El policía vigila al campesino.
¡Mire usted, qué cosa! De manera que cuando quiero
poner el tema del campesino me sale el policía.
Y si lo digo así, es porque así mismo el policía le
salió al paso a Reinaldo Hernández Pérez, el Presidente
de la cooperativa independiente Progreso 1 y gestor de la
ANAIC o Alianza Nacional de Agricultores Independientes de
Cuba.
Eso sucedió allá en la esquina de las calles 4 y
Zapata en el Vedado, cuando Reinaldo Hernández hizo su
viaje desde Guantánamo, para entre otras cosas, entregar
unas invitaciones al gobierno y al Poder Popular, para el
evento que las cooperativas independientes piensan
celebrar en Loma del Gato allá en Santiago, el 5 de mayo
de este año 98.
Digo, entre otras cosas, ya que Reinaldo Hernández
aprovechó su viaje para recabar solidaridad y apoyo para
el movimiento de los campesinos independientes y sus
cooperativas.
Y allá le salió la policía otra vez, lo metieron en
un carro y le dijeron que no permitirían que se celebrara
el evento del 5 de mayo en Loma del Gato.
Y además le dijeron a Reinaldo que "ellos no
permitirían que ninguna ayuda del exterior le llegara a
las cooperativas independientes para sus proyectos".
- Debemos evitar incidentes desagradables- le dijeron
estos policías, que se identificaron como miembros de la
Seguridad del Estado.
Es decir, que el campesino lleva una invitación al
gobierno a que participe en su evento y le escuche sus
razones y proyectos y de pronto, en una calle oscura le
sale la policía.
No quisiera creer yo, que esta sería la respuesta del
gobierno.
De ese gobierno, que alguna vez y a nombre de la
Revolución, le dijo al campesino frases lisonjeras, pero
que ahora mismo le escatima los derechos.
Y no quisiera creer yo que el gobierno cubano sólo
sabría actuar como lo hace su policía, o como alguna vez
en la historia lo hizo aquella célebre Guardia Rural.
Porque el asunto de tierra y de siembra y de crianza y
de campo, no es asunto para el policía. Es asunto para
campesinos y para agricultores.
Y malhaya sea del gobierno que se pase la vida
amedrentando al campesino.
De manera que ahora mismo me sacudo al gobierno y al
policía de este tema y me quedo con el campesino.
Porque lo que la tierra cubana pide es la mano del
campesino y no el palo del policía ni el insulto del
interrogador ni el discurso del politiquero.
Y porque Reinaldo Hernández Pérez es un campesino
honrado con sus ideas libres, sanas e independientes,
sobre la realidad agrícola de su país.
Y Reinaldo Hernández merece que se le escuche.
Y por eso ya usted ve, que yo sigo Poniendo el Tema.
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